SIN el traje de superhéroes, coaching para padres (im)perfectos

Sin categoría

¿Cómo sería si los padres nos quitáramos la capa de superhéroes con nuestros hijos?

Preguntas parecidas a ésta sobrevolaban la Sala Creatividad de nuestro despacho al inicio del taller de coaching que impartimos el lunes.

Poco a poco, empezamos dando pasos aún como superhéroes dándonos cuenta de la dimensión de soledad que puede envolver a estos personajes que imaginamos en cómic y que a menudo se nos aparecen en el espejo.

Fuimos entendiendo que la capa, la máscara, el antifaz…pesan, y que no nos permiten ponernos al lado de nuestros hijos para verles, escucharles y darles la mano.

Cuando para ponernos en la piel de “esos locos bajitos” nos damos cuenta que los atuendos de Spiderman o de Superwoman sobran, las emociones cambian y podemos equivocarnos para que ellos también se sientan seguros cuando les pase.

Coaching padres 1

Así, dejamos de ir delante de ellos para poder estar a su lado. Para que cuando nos miren, vean a su superpadre o a su supermadre sin trampa ni cartón, sólo con ganas de regar el roblecito que tenemos en casa para que crezca fuerte y desarrolle todas sus capacidades y talentos (que ya los tiene).

Este camino anduvimos en el taller, unos primeros pasos para darnos cuenta del potencial de nuestros hijos, de cómo escucharles, de cómo hablarles, de cómo sentirles y de cómo andar con ellos de la mano para que hagan su propio camino.

Todo esto fue posible gracias a la generosidad de los padres/madres asistentes y a la dedicación a sus hijos, que plantó la primera semilla para los demás padres que quieran recorrer con DIFFERENT el camino de quitarse la capa y demás atuendos.

Anuncios

Callejones CON salida, creatividad y coaching

Sin categoría

Hoy en las oficinas de DIFFERENT hemos tenido la suerte de poder impartir un taller de coaching para catalizar la creatividad, para trabajar sobre los CÓMOs, cuando ya sabemos qué queremos pero no conseguimos resolver los dilemas que nos plantean las vías que estamos contemplando.

2015-06-11 19.33.26

La generosidad de los participantes nos ha entusiasmado. Sí, la palabra participante no es inocente ya que todos los que han venido, alguno inicialmente rezagado incluso, han participado muy activamente en el taller y lo han enriquecido y llenado de brillo, ilusión y significado. Por eso, gracias a los participantes por hacer posible este taller!!!

Lo que ha sucedido en el taller de coaching no lo vamos a desvelar totalmente, pero lo que sí que queremos compartir aquí es que la idea de “hacer mimo en las ramblas” o “no dormir” han sido clave para desarrollar soluciones creativas totalmente inesperadas. Estas ideas han permitido cambiar de ángulo la perspectiva, lo suficiente como para ver posibilidades que no se veían a priori. En concreto, “hacer mimo en las ramblas” ha derivado en la idea de montar un negocio que era el sueño de una de las participantes. “No dormir”, ha permitido a otro darse cuenta de que necesitaba averiguar qué cosas eran superfluas en su vida y ha encontrado un método sencillo para averiguarlo. ¡Felicidades por el trabajo en equipo!

Nuevamente, hablamos de equipo porque es un lujo del que hemos podido disfrutar hoy. Ha habido un “click” y, gente que no se conocía de nada entre sí, se ha transformado en un equipo. Su confianza y su vulnerabilidad, al compartir cuáles eran sus retos, han sido claves. En palabras de una de las participantes, también lo ha sido el no conocerse…

¿Qué sucede cuando nos conocemos que no confiamos para mostrarnos vulnerables?

Así, aunque no era el tema de partida, nos vamos con este regalo contentos a la cama…

¿Quién crea la “realidad”?

Sin categoría

Los límites (in)visibles son aquellos que no “ves” y que condicionan muchísimo tus relaciones, tanto cuando están, como cuando no están. No son geográficos y tienen que ver con la vida que uno se quiere garantizar a si mismo.

Como Coach, esos límites los puedes “ver” cuando te mimetizas con tu cliente, es decir, cuando estas “dentro” de su realidad, sin perder la mirada de Coach en una sesión en la sombra (shadow Coaching).

Haciendo una sesión de shadow Coaching a un cliente, éste tuvo la oportunidad de aprender sobre sus comportamientos con los siguientes límites:

  • El NO
  • Pedir de manera efectiva
  • Evitar las expectativas

Antes de nada, el contexto.

Mi cliente es directivo de una multinacional de servicios. Acompañé a mi cliente a lo largo de unas horas de su jornada. En esas horas coincidió con que su jefe le pidió que preparara un informe express y le dijo que lo revisarían al final del día. Al final del día había también uno de esos eventos sociales y de networking que se organizan en las grandes empresas, al que podían asistir ambos.

El jefe asistió. En ese contexto, mi cliente preparó el informe para antes del evento.

coaching y trabajo quejarse vs responsabilizarse.PNG

No sabía si su jefe se acordaría del informe y, si se acordaba, a qué hora revisaría el informe, y tampoco sabía si era necesario que lo revisaran presencialmente. Mi cliente no asistió al evento, se quedó en su despacho esperando, ante la posibilidad de que su jefe apareciera en cualquier momento para revisar el informe. Cuando le dieron las 22 horas, pese a que sólo dos plantas del edificio le separaban del evento, llamó al teléfono fijo del jefe. Al parecer aquel envía un mensaje al movil del destinatario diciendo que ha habido una llamada. Tenia la expectativa de que el jefe acabaría revisando el informe con él porque vería aquel mensaje de llamada perdida y acabaría viniendo al despacho de mi cliente.

Mi cliente estaba significativamente afectado porque la situación le parecía de una falta de respeto total y no era la primera vez que sucedía algo parecido y, además, tenía muchísimo interés en asistir al evento.

Y siguió esperando hasta las 22’15, hora en la que finalicé mi sesión y él se hizo cargo de sus necesidades.

¿Quién era el responsable de lo que le estaba sucediendo?

¿Qué podía haber hecho para evitarlo?

El primer límite invisible que descubrió fue su declaración de NO. Él, y sólo él, había decidido NO ir al evento, para decir SI a esperar en su despacho. El lo vivió como si alguien se lo hubiera impuesto, cuando podía haber asistido, como lo hizo el jefe.

Para ello, lo que le faltó fue pedirle a su jefe que fijaran exactamente una hora para revisar el informe, para organizarse adecuadamente, expresando que quería asistir, al menos un rato, al evento en cuestión.

Cuando se dio cuenta de que:

– revisar el informe no equivalía a reunirse;

– de que su jefe tal vez no vería el mensaje de llamada perdida e,

– incluso recibiéndolo, tampoco por eso iba a entender que mi cliente seguía esperando en su despacho.

Comprendió que todo lo que le había sucedido había sido SU decisión (de quedarse en el despacho, de no asistir al evento y de esperar allí sin saber ni hasta cuando esperaría, ni si habría reunión). Y dicha decisión había estado basada en puras expectativas que su jefe ni conocía, ni tenía por qué conocer.

¿Qué es lo que SÍ podía hacer en aquella situación?

Hacerse cargo de todo lo anterior, poner los límites que no había puesto, utilizando los mecanismos para pedir y regular eficientemente las expectativas, le liberó a mi cliente de una emocionalidad que le resultaba muy negativa en relación con su jefe. Su jefe sólo había pedido un informe para aquel día, y tal vez había sido impreciso, pero mi cliente no se había responsabilizado de aclarar lo que necesitaba saber, para que la situación no le supusiera un coste que no quería asumir…

El duelo, el perdón y las puertas abiertas

Sin categoría

Cuando hemos perdido algo o a alguien que nos importa necesitamos hacer un proceso de duelo. Una consecuencia de no hacerlo puede ser vivir, como en el “día de la marmota”, una y otra vez el descubrimiento de la pérdida… Si una pérdida suele ir acompañada de tristeza y miedo, sin duelo, la intensidad de estas emociones se puede disparar hasta hacerse insoportable.

Muchas veces, en un proceso de duelo necesitamos perdonar, a los demás o a nosotros mismos.

Me viene al recuerdo especialmente lo que le sucedió a un cliente. Este cliente perdió a un familiar cercano y querido y no podía parar de reprocharse todo lo que podría haber hecho para que la pérdida no hubiera sucedido y, además, lo poco que aprovechó para estar con ese familiar hasta que se marchó inesperadamente.

La metáfora que utilicé para transmitir lo que yo escuchaba de sus explicaciones es que el mundo en el que la pérdida era real estaba al otro lado de una puerta. Cada día, al despertarse, abría esa puerta y cada día descubría que lo que había fuera le daba mucha pena y miedo. Así, de golpe, la cerraba y se refugiaba dentro, lejos de aquello que no le gustaba y también de lo que más le gustaba. Y no podía escapar de aquella puerta para hacer realidad sus sueños… Y cuando finalmente se atrevió a traspasarla, la quiso cerrar para siempre… Pero se reabría constantemente, desatando el miedo que le producía volver al otro lado. El perdón era la llave que le permitiría cerrarla para siempre.

duelo puerta.PNG

Cuando mi cliente vio todo lo que le estaba suponiendo su actitud, rápidamente inició un proceso de duelo y fue capaz de regalarse el perdón que descubrió que necesitaba.

¿Cómo lo consiguió?

  • Agradeciéndose todo el disfrute que también había tenido con aquella persona querida. Dándose cuenta de cuánto había contribuido a que se rieran, aprendieran juntos y se sintieran queridos.
  • De alguna manera, eran dos caras de la misma moneda: podía haber hecho más cosas y podía no haber hecho nada por esa persona, todo dependía de dónde pusiera el foco.

 

Todo duelo acaba trayendo un regalo oculto, como la rana que se convierte en príncipe.