La sospecha positiva

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Cuando en Different trabajamos con equipos que quieren mejorar su rendimiento, les proponemos que se doten de unos fundamentos o reglas de oro que rijan de forma eficiente la manera cómo, los unos con los otros, van a conversar, pedir, ofrecer, acordar y resolver los retos que se les presenten.

Una de esas reglas es la de “Suponer la intención positiva del otro”.  Se trata de darle la vuelta a un hábito bastante arraigado, el de la sospecha: en lugar de presuponer la amenaza proponemos presuponer la voluntad de aportar. Lo llamamos “la sospecha positiva”.

Seguir esta regla suele ser fundamental para conseguir que las individualidades de un equipo sean más capaces de entenderse y alinearse en torno a un objetivo común.

Cuando un equipo se dota de esta norma, lo que hace en realidad es institucionalizar una creencia, la de que “hay siempre voluntad, en lo que otro miembro del equipo hace o dice, de aportar a éste algo enriquecedor”

¿Tiene que ser esta creencia cierta? Pues no se trata, como sucede con cualquier creencia en el ámbito del coaching, de si es cierta o no, se trata de si es útil o no, o, más que útil, si es o no posibilitadora. Es decir, de si abre nuevas y ricas posibilidades que acercan al equipo a la consecución de su objetivo común.

Esta regla, esta creencia, nace de la confianza en el otro y, cuando es compartida por todo el equipo, actúa como multiplicadora de su talento.

Los efectos de la Sospecha Positiva son:

-Potencia la empatía, ya que nos desliza hasta el lugar del otro, lo que es necesario para poder hacerle ofrecimientos útiles y comprender las necesidades ajenas.

-Ayuda a generar un ambiente en el que las personas se atrevan a dar y recibir feedback sincero y constructivo, herramienta básica para el aprendizaje y la evolución.

-Favorece que los miembros del equipo se sientan libres para hacer peticiones, que es la base del trabajo en equipo.

-También propicia que los miembros del equipo puedan responder “sí” o responder “no” a esas peticiones, lo que es imprescindible para tener a un equipo implicado, frente a un equipo obligado.

-Otro aspecto, quizás el más “mágico”, es que actúa como profecía auto-cumplida. Basta que todos los miembros del equipo crean en ella para que, no sólo sea posibilitadora, si no que se transforme, a ojos del equipo, en cierta.

La sospecha positiva es una magnifica y fértil tierra firme para asentar el compromiso individual y colectivo de los equipos de trabajo y de cualquier grupo de personas, sea este del ámbito que sea (familiar, de amistad…) y que puede funcionar a cualquier escala si entendemos nuestra sociedad como un gran grupo que busca convertirse en un equipo armónico y de alto rendimiento.

Quizás es útil preguntarse ¿quieres sospechar en positivo? Y si aún no lo haces, ¿qué te lo impide? ¿Qué necesitas para hacerlo?

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